Entrevista publicada en La Voz del Interior

ENTREVISTAS publicada en la edición impresa de La Voz del interior 11/09/2011 00:02. Por Walter Giannoni

Entrevista a Alberto Blanco, fabricante de grupos electrógenos KILOWATT®. De joven tuvo responsabilidades junto con los hombres considerados pioneros de la industria cordobesa. Con el paso del tiempo, desarrolló su propia Pyme.

Entrevista La Voz del Interior

Al principio de la historia. Alberto Blanco conoció de cerca los primeros pasos de la industria cordobesa y luego fundó la Pyme que fabrica grupos electrógenos (José Gabriel Hernández/LaVoz).


 
 
Staff Kilowatt

Con su hijo, también Alberto, quien gerencia la empresa familiar (José Gabriel Hernández/LaVoz).

 
 

En el competitivo mundo de los grupos electrógenos –potenciado por las evidentes dificultades del servicio eléctrico– varios jugadores de talla internacional y no pocos advenedizos juegan sus fichas. Allí una Pyme cordobesa abrió una brecha y trazó su propio camino. Alberto Blanco fundó la empresa tras una rica experiencia como ingeniero en los albores de la industria cordobesa moderna. Hoy su hijo tiene un rol preponderante en las estrategias de mercado al punto de haber llamado la atención de un grande de los motores como Scania.

“Cuando me recibí entré a trabajar en empresas metalúrgicas. Con lo que esa época era la industria aeronáutica, el Iame. Ahí tuve la posibilidad de desarrollar la moto Puma. Me tocó hacer las primeras 10 mil que eran una copia de una moto que le habían regalado a Juan Domingo Perón”, rememora café de por medio.

–¿Es verdad que el brigadier San Martín puso todas las partes de esa moto alemana arriba de una mesa y le preguntó a los proveedores qué elementos podía fabricar cada uno?

–No, no es tan así. No hubo improvisaciones. Ya estaba bastante estudiado quién podía hacer cada cosa. Previamente el sistema de inspección del Iame había verificado los talleres. A los que podían hacer algo en chapa, los invitaron para proveer piezas de chapa, no se les dio para que hicieran engranajes cuando no tenían esa experiencia.

–O sea, se planificó la Puma.

–Tan es como le digo que el motor no se hizo en Córdoba, sino que lo fabricó Sequenza en Buenos Aires. Las matrices del motor se hicieron aquí porque Iame tenía una matricería excelente. A los fabricantes cordobeses se les dieron piezas acordes con su capacidad de producción, no se olvide que el despegue de la industria cordobesa vino después, hasta entonces era una gran aldea.

–¿Cuál era su función ahí?

–Lo que hoy sería el gerente de producción. La dirección general estaba a cargo del capitán Juan José Tasso. Cuando arrancó la producción para ir a las 11 mil motos, me retiré.

–Dicen que se fabricaron unas 100 mil motos Puma, entre todas las series. (En la actualidad se comercializan en Córdoba unas 60 mil motos por año).

–De ahí pasé a Kaiser, donde me ocupé de la reposición de partes y piezas. No se olvide que el Jeep venía desarrollado de otro país. Lo único que se hizo aquí fue el desarrollo del motor del Torino, sobre la base de un motor norteamericano, después de eso se acabó la ingeniería local, me parece.

–Hoy todos los modelos vienen diseñados de cabo a rabo desde las casas matrices.

–Claro. Después tuve una larga etapa como fabricante de compresores de aire. Pero no se pudo competir contra lo importado cuando Martínez de Hoz abrió la frontera. Argentina carece de ayuda. Nosotros hoy aquí no tenemos ayuda de ningún tipo para producir.

–¿A qué se refiere con la palabra “ayuda”?

–Mire, nosotros armamos un grupo electrógeno que lleva dos piezas muy importantes: el motor y el generador. Eso se compra con pago anticipado antes de traerlo acá, ¿qué le parece?

–¿Puede existir una industria argentina sin desarrollo?

–No, eso de armar acá un producto diseñado afuera y decir que es industria argentina, no existe. Si entiendo su pregunta, sin desarrollo la cosa se muere. Se trata de organismos vivos. Por ejemplo, un grupo electrógeno actual no tiene nada que ver con otro hecho cinco años atrás. Un equipo moderno funciona solo, se autovigila, usted se despreocupa. Cinco años atrás eso no pasaba. Y de lo que viene, ¡ni hablar!, porque cambian cosas estructurales muy importantes. Para llegar a eso hay que ocuparse ahora. Existe un enorme problema adicional que es la falta de mano de obra capacitada lo cual frena estos procesos.

–Le sucede a casi todos los rubros.

–A veces ponemos avisos y se arma una fila linda de interesados, pero ninguno está capacitado. Aquí eso es fundamental y bastante difícil de lograr, lleva tiempo formar una persona.

–O sea que hizo varias cosas en su vida.

–Pero mi tesis en la facultad de ingeniería se refiere a la generación de corriente. Y esta actividad es dinámica, la actual generación en base a campos magnéticos será reemplazada por un nuevo elemento que se llama “imán de tierras raras”.

–Un nombre inexplicable para mí.

–Podrá girar y producir energía sin necesidad de generar campos magnéticos como se hace en la actualidad.

–En palabras sencillas, los equipos que ustedes fabrican aquí, ¿hasta cuánto puede abastecer?

–Tenemos hasta casi 1.000 KVA (es una unidad de medida). A cada casa se le calcula un consumo de un “kilo”, o sea que con un equipo podría abastecer a mil casas, aproximadamente. Fíjese que los grupos electrógenos no sólo se emplean en estos países donde hay notables retrasos en la infraestructura eléctrica, sino también en los países más avanzados.

–¿Qué motores usan para mover esos bichos?

–Tenemos una fuerte alianza con Scania y también ponemos John Deere para las potencias más chicas. Nuestra actividad es fabricar la cabeza, es decir los tableros, que gobiernan el conjunto del motor y el generador, incluyendo todos los elementos de montaje y las cabinas.

–Con el desastre que ha sido la política energética, cualquiera pensará que a ustedes les fue muy bien en estos años. ¿Fue así?

–Nos ha ido bien gracias a esta política (energética) que no invierte en la medida que se necesita. Pero no tan bien como podríamos esperar por la falta de estabilidad en las reglas de juego para las empresas que sin duda invertirían en equipos electrógenos y no lo hacen por falta de confianza en la economía. Ese es nuestro techo.

–Pero yo veo cada vez más generadores puestos por ahí.

–Sin duda, crece su uso en todos los campos. Muchos nuevos edificios colocan estos equipos, y en algunos casos Bomberos los exige para que funcionen los ascensores y demás. Pero este negocio incluye muchas variables.

–¿Varias unidades de negocio?

–Acarreadas de la fabricación del equipo viene la pos venta, la instalación llave en mano e incluso en menor medida el alquiler de grupos. Mire, hemos puesto grupos en cadenas de farmacias, en crematorios, en panaderías, en frigoríficos, en hoteles, ¡en casinos…!

–¡Es un peligro que se corte la luz ahí!

–En el campo hay muchas aplicaciones. En centros de telemarketing, aserraderos, laboratorios, bancos. Ninguno puede parar.

–Si no me equivoco, leía que la capacidad instalada del sector privado en Córdoba es de 45 megavatios, sólo en la industria. ¿Puede ser?

–Puede estar arriba de 50, pero yo creo que al 70 por ciento de las empresas les faltan grupos electrógenos. Las limitantes para que compren son la falta de reglas claras, que demoran las inversiones, y la falta de financiamiento.

–Para la industria este es un país “de contado”. Si compran un equipo es con el método japonés del “taca-taca”.

–Claro. En nuestro caso, los dos momentos más complicados fueron primero cuando empezamos con esta empresa y luego cuando nos invadieron los chinos en las gamas más bajas de potencia. Por suerte, lo que entró entonces fue todo de mala calidad. Esos equipos están todos rotos. Hoy mismo hemos ido a ver tres fábricas que compraron productos chinos. Pero nuestro problema hoy no pasa por ahí sino por el tema de confianza que le digo.

–¿Cree que sus hijos podrán hacer progresar la empresa que usted fundó?

–Siempre y cuando sigan la tecnología de cerca. Sobre todo la que nos llega de Europa y Estados Unidos. Pero creo que la empresa tiene las herramientas para avanzar. Hay avances abismales en energías alternativas, por ejemplo, en aerogeneradores. Es un campo en el que deben trabajar.